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Rescates: cómo volver de una mala racha.

(ninguna planta está perdida hasta que está perdida.)

Manos trasplantando una planta en recuperación sobre mesa de trabajo

Hojas amarillas

El síntoma más común y el más malinterpretado. Si las hojas amarillas son las de abajo, viejas, y el resto de la planta está bien: es recambio natural, no pasa nada. Si amarillean muchas a la vez y la tierra está siempre húmeda: exceso de riego — dejá secar el sustrato en serio antes de volver a regar, y revisá que la maceta drene.

Si la planta está en una ventana con sol fuerte y las hojas se decoloran a amarillo parejo, puede ser demasiada luz directa. Movela un paso atrás.

Puntas y bordes marrones

Puntas secas y crocantes suelen hablar de ambiente seco (calefacción en invierno, sobre todo) o de riego irregular — muy seca mucho tiempo y después inundada. Regá con más constancia y, si el ambiente es muy seco, agrupá las plantas: juntas generan su propio microclima húmedo.

Podés cortar la parte seca con tijera limpia, siguiendo la forma de la hoja. La hoja no se regenera, pero queda prolija y la planta sigue tan campante.

Bichos: los tres de siempre

Cochinilla algodonosa: motas blancas como algodón en tallos y axilas de las hojas. Se saca con hisopo embebido en alcohol, planta por planta, y constancia semanal.

Araña roja: telarañas finísimas y hojas con puntitos amarillos, aparece con calor y sequedad. Ducha de agua a presión sobre las hojas (arriba y abajo) y subir la humedad ambiente.

Mosquita del sustrato: vuela alrededor de la tierra húmeda. Molesta más que daña; dejá secar más la superficie entre riegos y se va sola.

Para los tres casos, aislá la planta afectada del resto mientras la tratás. Y si el ataque es grande, en el local tenemos insecticidas específicos y te decimos cuál corresponde.

Cuándo traerla al local

Cuando probaste y no mejora, o cuando no sabés qué tiene. Traé la planta (o fotos buenas: la planta entera, la tierra, y el detalle del problema) y la miramos juntos. Si tiene arreglo, sale del local encaminada y con instrucciones. Y si no lo tiene, también te lo decimos con honestidad — a veces lo mejor es empezar de nuevo con un esqueje.

Para tenerlo a mano.

(lo que hay hoy en la tienda para esta guía.)

para no olvidarte

Te lo recordamos nosotros.

(un mail cada tanto: los cuidados que tocan según la época del año y aviso cuando vuelve al local lo que se agotó.)

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