Luz: aprendé a leer tu casa.
(la luz es comida. todo lo demás viene después.)

Directa, indirecta y media sombra
Luz directa es cuando el sol toca las hojas: el rayo entra por la ventana y les pega de lleno. Luz indirecta brillante es un ambiente muy luminoso donde el sol no llega a tocar la planta — cerca de una ventana con cortina, o a un par de metros de una ventana grande. Media sombra es luz suficiente para leer cómodo de día, pero lejos de la ventana.
La enorme mayoría de las plantas de interior — monsteras, pothus, alocasias, calatheas — quieren luz indirecta brillante. El sol directo del mediodía les quema las hojas; la sombra profunda las apaga de a poco.
El test de la sombra
Un mediodía despejado, poné la mano a unos veinte centímetros de donde iría la planta y mirá la sombra que proyecta. Sombra nítida, de bordes definidos: luz directa. Sombra visible pero de bordes difusos: luz indirecta brillante — el punto dulce. Sombra apenas perceptible: poca luz; ahí solo van las muy resistentes (pothus, sansevieria, zamioculca).
Acá abajo, el norte es el que da
En Argentina las ventanas que miran al norte son las que más luz reciben a lo largo del día. Las que dan al este tienen sol suave de mañana (ideal para casi todo), las del oeste sol fuerte de tarde (cuidado en verano), y las del sur casi nada de sol directo — luz pareja y fría, para plantas de sombra.
Y una obviedad que no es tan obvia: la luz cambia con las estaciones. Esa esquina luminosa de diciembre puede ser una cueva en junio. Si una planta venía bien y de golpe se apaga, preguntate primero si le cambió la luz.
Señales de que la luz no alcanza
Tallos largos y flacos que se estiran hacia la ventana, hojas nuevas cada vez más chicas, variegados que se vuelven verdes lisos, y tierra que tarda semanas en secarse. Todo eso es la planta diciéndote que está a oscuras. La solución no suele ser fertilizante ni más agua: es moverla un metro más cerca de la ventana.


