Lirio de la paz (Spathiphyllum).
(la que florece hasta en un pasillo.)

- luz
- De media sombra a indirecta brillante
- riego
- Cuando la tierra empieza a secarse (avisa cayéndose)
- dificultad
- Fácil
- mascotas
- Tóxica si se mastica
Por qué es tan popular
El lirio de la paz (Spathiphyllum, también "espatifilo") es una de las plantas de interior más queridas y por buenas razones: tiene hojas de un verde intenso y brillante, tira esas flores blancas elegantes —en realidad una hoja modificada llamada espata— varias veces al año, y aguanta rincones con poca luz donde otras se apagan.
Es de las que mejor "hablan": cuando tiene sed, deja caer las hojas de golpe, y a las pocas horas de regar se para como si nada. Ese aviso tan claro la hace ideal para quien recién empieza.
Luz, riego y floración
Va bien en media sombra, pero para que florezca necesita buena luz indirecta —cuanta más recibe (sin sol directo), más flores da—. Si tenés un lirio que no florece, casi siempre es falta de luz.
Regá cuando la superficie de la tierra empiece a secarse; en general una vez por semana en verano y menos en invierno. Prefiere una humedad constante, sin llegar a encharcarse. Las puntas marrones suelen ser agua de la canilla con mucho cloro o aire muy seco: probá con agua reposada y agrupala con otras plantas.
Problemas frecuentes
Hojas amarillas: casi siempre exceso de riego —dejá secar más entre riego y riego—. Flores que salen verdosas o se ponen verdes: es normal, la espata blanca envejece a verde antes de secarse; podés cortar esa vara en la base. Y ojo con las mascotas: como toda arácea, es tóxica si la mastican, así que mejor fuera del alcance de gatos y perros.
De esta, en el local.
(lo que hay hoy en la tienda para esta guía.)



