Anthurium Crystallinum.
(terciopelo con venas de cristal.)

- luz
- Indirecta brillante, sin sol directo
- riego
- Apenas húmedo; sustrato muy aireado
- dificultad
- Exigente
- mascotas
- Tóxica si se mastica
Un anthurium de follaje
A diferencia del anthurium de flor roja que todos conocen, el Crystallinum se cultiva por sus hojas: grandes, en forma de corazón, de un verde oscuro aterciopelado, con nervaduras blancas gruesas que resaltan como si fueran de cristal. Es una de las exóticas más impactantes y, hay que decirlo, de las más demandantes.
Es epífita: en la naturaleza vive agarrada a los árboles, con las raíces al aire, no enterrada en tierra pesada. Ese detalle explica casi todo su cuidado.
Sustrato aireado: lo más importante
Nunca va en tierra común. Quiere una mezcla muy suelta y aireada —corteza, perlita, musgo, carbón— que retenga algo de humedad pero deje pasar el aire a las raíces. En sustrato compacto, sus raíces se ahogan y se pudren. Regá cuando la superficie empiece a secarse, buscando "apenas húmedo", con drenaje total.
Humedad ambiente alta (60% o más) es casi obligatoria para que las hojas salgan grandes, aterciopeladas y sin bordes secos. Es de las plantas que más se benefician de un ambiente húmedo.
Calor, luz filtrada y estabilidad
Quiere luz indirecta brillante —nunca sol directo, que le quema el terciopelo— y calor estable: sufre con el frío y las corrientes de aire. Mantenela en un lugar cálido y luminoso, lejos de ventanas que se abren en invierno. Un paño suave y seco le saca el polvo sin arruinar la textura.
De esta, en el local.
(lo que hay hoy en la tienda para esta guía.)



