Alocasia Cuprea.
(parece de metal, y casi que lo es.)

- luz
- Indirecta brillante, nunca sol directo
- riego
- Apenas húmeda; dejá secar los primeros 2 cm
- dificultad
- Exigente
- mascotas
- Tóxica si se mastica
Una joya, con todo lo que eso implica
La Cuprea es una de las "jewel alocasias": planta compacta, de hojas gruesas y casi rígidas, con ese brillo metálico cobrizo por arriba y un púrpura intenso por debajo. Es de las más buscadas y también de las más sensibles del género — no es una planta para arrancar, es una planta para cuidar con intención.
Viene del sotobosque tropical del sudeste asiático: sombra filtrada, aire húmedo y suelo suelto que nunca se encharca. Cuanto más te acerques a eso en tu casa, más fácil se vuelve.
Riego y sustrato: acá se define todo
Sus raíces se pudren con una facilidad frustrante. Regá cuando los primeros dos centímetros estén secos, con agua a temperatura ambiente, y asegurate de que drene al instante — nada de platito con agua abajo. El sustrato ideal es aireado: tierra para aráceas con perlita y un poco de corteza, no la tierra compacta de maceta común.
La humedad ambiente es casi obligatoria: por debajo del 60% empieza a poner puntas secas. Agrupala con otras plantas o usá una bandeja con piedras y agua. Un ambiente seco con calefacción es su peor enemigo.
Dormancia y paciencia
Como toda alocasia, en invierno puede frenar o perder hojas. No la descartes: el bulbo sigue vivo bajo tierra. Reducí el riego al mínimo, mantenela templada y luminosa, y rebrota en primavera. Es lenta por naturaleza — celebrá cada hoja nueva, porque cada una es un logro.
De esta, en el local.
(lo que hay hoy en la tienda para esta guía.)



